El nepotismo y la doble moral ciudadana

El nepotismo está considerado como un acto de corrupción. No se acepta, a nivel social, que un dirigente político decida destinar recursos públicos a un familiar o amigo por cuestiones de simpatía o afecto.

Recientemente estuve dando seguimiento al programa de investigación que produce la periodista Alicia Ortega en torno al caso de un funcionario gubernamental que habría incurrido en actos de nepotismo. Dentro del cuerpo profesional que le ayudó o participó del análisis, estuvo una profesora, por cierto, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD; y que a su vez es la esposa del ex Rector Franklin García Fermín.

Fermín, a quien se le reconoce la habilidad de haber CONTROLADO todo el poder de la institución, incluyendo sus gremios, habría sido señalado desde entonces por alegados actos de corrupción. Innumerables fueron las denuncias de irregularidades, incluyendo la contratación de personal administrativo desproporcionada y una de las más escandalosas, la de haberse valido de su condición de rector para beneficiar a familiares cercanos y/o directos que hasta el día de hoy permanecen en la nómina de la alta casa de estudios.

Los actos de nepotismo que sean demostrados, deben ser condenados moral y legalmente. El peso de la condena social y legal debe caer sobre cualquiera que incurra en estos y otros penosos actos. Sin embargo, hay quienes lamentablemente no están calificados para ello, no por su preparación académica, sino por las acciones de sus cercanos.

Cuando callamos frente a lo mal hecho, a lo indebido legal y socialmente, sobre todo cuando los casos se dan en nuestro entorno cercano, nos convertimos en cómplices directos de los hechos. La doble moral de muchos en nuestra sociedad es un acto que debe ser condenado con el mismo peso con el que se hace lo propio, frente a aquel que incurre en casos de nepotismo; este es el caso de Fermín y su esposa, hoy directora de Participación Ciudadana y a la que su silencio y benevolencia en su momento, hoy le convierte en cómplice.

Que me disculpe la maestra Sosa, a quien respeto mucho, pero NO, así no se hace patria. La directora de Participación Ciudadana no es culpable de las irregularidades en que incurriera su esposo cuando estuvo al frente de la UASD, pero los familiares directos y beneficiados de estas irregularidades cometidas por su esposo, frente a su silencio, la descarta para hablar de moral y condenar actos de nepotismos en cualquier escenario de la vida pública y privada en la República Dominicana.

A propósito del tema en cuestión, les invito a leer el más reciente artículo publicado por mi madre, Giselda Liberato. Coincidencia que ambos tocáramos en la misma semana, el mismo tema, el nepotismo.

Artículo: Ética de avatar
Por: @GiseldaLiberato / www.giseldaliberato.com

La mayoría de los dominicanos demandamos de los demás comportamientos ético-morales que muchas veces no practicamos. En ocasiones, convertimos la ética personal en un avatar que acomodamos convenientemente a situaciones de interés o deseo personal, respecto a algún objeto específico o a alguna meta que nos hayamos propuesto. Asimismo, recurrimos a comportamientos, según donde nos encontremos, a sabiendas de que actuamos en detrimento de algún principio o norma moral de la sociedad dominicana.

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