CAPITULO II: Lecciones de la vida y el perdón, la Continuación…

Entró Jesús en Jerusalén; y en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en él; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas y no permitía que nadie transportase cosas por el Templo. Y les enseñaba, diciéndoles: Está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración ¡Pero vosotros la tenéis hecha una cueva de bandidos!

Al Templo muchos acuden de puntillas. Otros se aferran a la palabra de Dios, su creencia y fe en él. Su confianza es comparada con la de un niño con sus padres, buscan del encuentro verdadero con Dios, y no con los hermanos que pueden terminar en negociaciones ajenas al dueño de la casa, en cambio otros hacen todo lo contrario.

«Mi casa es casa de oración». ¿Que querrá decirnos Jesús con esto? Quizás esté pensando en las personas que muchas veces usan la iglesia como medio para sus intereses, quizás esté pensando en cada hijo suyo que frecuenta los sacramentos y no se acaba de convencer de que lo importante verdaderamente es servir sin ser visto, sin sacar tajada, sin que nadie lo note.

«Mi Casa es casa de oración». ¿A donde quiero llegar con esto? ¿No han pensado alguna vez ustedes que hay pesonas que están usando nuestra casa, la UASD, como medio para satisfacer sus interes, muy particulares, ajenos en su totalidad a la misma?.

Insisto en la busqueda del perdón para aquellos que lo necesiten. De los que han hecho de nuestra casa una cueva, reincorporando a ella un sin numero de bandidos, los que han retomado el camino de las negociaciones y defensa de los intereses particulares y perversos ajenos a la universidad, de los que han reintegrado a los cambistas y comerciantes que tanto daño han hecho a la UASD.

Es Semana Santa, el perfecto momento, para llegar a hacer una reflexión y en su caso repensar su accionar y el de los suyos. Pensar en porque son comparados hoy por muchos con Judas y Pedro. Sí! Es tiempo de repensarse, les deseo SUERTE en el proceso…

Recuerden que sigo luchando por encontrar su perdón y espero, que cuando nos toque nueva vez, jugar el papel jugado por Dios (A LOS UNIVERSITARIOS), al echar a los cambistas y los vendedores del Templo (LA UASD), espero hayan sido perdonados, no solo por Dios, sino también por nosotros, los auténticos uasdianos.

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